3 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

DÍA DE LA MADRE: LOS MARIACHIS CALLARON.

El clima que nos cobija, experimenta sus clásicas funciones de cambio que se suceden de una manera gradual y consistente; por las estrechas veredas que se abren entre los surcos alineados de cafetales, el aroma de la floración impacta los sentidos más sensibles del caminante que vigila su entorno. La naturaleza toma un descanso en esta estación del año que, resiente el calor y a veces el frio acompañado de la lluvia, una combinación heredada por la costumbre y que los hombres la hacen ley.

Una ciudad que luce los efectos de una restricción del tráfico vehicular y humano que, como una ola se desplegaba por calles y avenidas. Se impone el cubre bocas, una modalidad incomoda, pero necesaria. Los pocos comercios abiertos al público, cuentan con una persona que antes de pasar al interior, ofrece unas gotas de gel en las manos del cliente. Contados son los que se resisten, la mayoría está consciente de la gravedad del problema.

Este 10 de mayo estará marcado por las limitaciones a que están sometidos los almacenes de artículos variados para halagar a la Madre. El comercio está paralizado en el sentido de que por esta fecha se diseñaban los regalos más atractivos y de buen gusto para esa persona que ocupa un espacio especial dentro de la familia y en la sociedad. También los restaurantes de la región, se mantienen alerta y solo surten sus platillos por pedido, que hacen llegar hasta la puerta del domicilio.

Sin embargo, la generosidad y el agradecimiento a la que nos amó antes de conocernos, es un elemento altamente contagioso dentro de la comunidad. Se distribuye como un líquido silencioso por las venas tocando el fondo de los laberintos de la vida, ejerciendo una influencia impenetrable de difícil interpretación llenando los espacios con un perfume suave de desconocida consistencia.

Esta mujer es la que representa la inmensidad del amor desinteresado que rebasa magnitudes ejemplares. Y por esa razón, no debemos olvidar el compromiso con ella. Las voces más humildes se despiertan para escribir una poesía, una canción o un pensamiento de amor y de dicha: Hago lo propio de mi parte.

 

A MI MADRE AUSENTE.

 

En el limbo de tu ausencia

 

desde aquella tarde nebulosa

 

la habitación silenciosa

 

añorando tu presencia.

 

**

 

El recuerdo es algo innato

 

en cada rezo hay un perdón

 

que resuene la oración

 

sin desaire y con recato.

 

**

 

El sueño se torna eterno

 

se inicia nueva jornada

 

el alma esta emocionada

 

al lado del ser Supremo.

 

**

 

De tus manos Madre mía

 

recibo tu don divino

 

seguro que mi destino

 

colmado está de alegría.

 

**

 

El lugar que hoy ocupas

 

es un agradecimiento

 

y mi corazón latiendo

 

hasta donde tú lo escuchas.