3 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

EL PRESIDENTE VISITA HUATUSCO.

En los años álgidos del auge cafetalero, nuestra sociedad se vanagloriaba de la riqueza que generaba este grano que llegó a ser considerado como el “oro verde”. Brillaba el campo por la generosidad de la naturaleza y los hogares de los productores gozaban de la dicha de poseer grandes beneficios para vivir en armonía con los placeres propios de la humanidad. No se consideraba que esta situación duraría poco tiempo, la verdad es que la crisis de los ochenta terminó con el sueño y el espejismo de esta aventura que jamás volvió a repetirse.

Quiso el destino que aquel 7 de noviembre de 1960, visitara esta Ciudad del “Gran conejo” el Licenciado Adolfo López Mateos. Un gran personaje sin duda porque en esos momentos portaba el peso de la República. Y con esa investidura vino y así se le recibió, como presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Una multitud se arremolinó a su alrededor para recorrer a pie la Avenida uno, que es una de las principales, hasta llegar al lugar donde se puso la tribuna donde le darían el mensaje de bienvenida.

En la comitiva que lo recibió, destacaba doña Juana Soto de González, María Luisa San Miguel de Rebolledo, Pilar Reyes Páez, Guadalupe Guerrero, Manuel Rosero, y Herminia Muñoz de Egurrola entre otros. Al lado derecho del Primer Mandatario caminaba el Doctor Luis Vega y Gómez, como alcalde del Municipio y del otro costado estaba el Gobernador del Estado de Veracruz, Antonio M. Quirázco.

Había expectación en el pueblo por escuchar el mensaje que daría el doctor Vega representante de la Autoridad de esta localidad, ya que gozaba del prestigio de pertenecer a la izquierda mexicana. Pronto se escuchó su voz: “Con efusiva sencillez, se ha dado cita la ciudadanía para dar a usted la bienvenida en ocasión de esta su singular visita y por mi conducto y representación expresa a usted el beneplácito común por la satisfacción de saludarle.”

La multitud que abarrotaba el salón donde se realizaba el evento, ante el justo reclamo, se manifestaba respetuosa y en silencio. “…El Banco de Comercio Exterior acusa hasta hace unos días la venta de café al extranjero por valor de setecientos veinticinco millones setecientos mil pesos, dando al producto el primer lugar en las exportaciones mexicanas.

Parte de esa suma ha salido de aquí, ha brotado de la tierra y de los brazos de nuestra gente, más no ha vuelto, son bienes que se escurren como sangría permanente de una zona de riqueza pública, con el riesgo consiguiente de poner en peligro la estabilidad económica.”

Para complementar su exposición, expuso que: “Correlativo a la exportación de café, se ha importado como primer renglón de compras al exterior, vehículos de motor y sin embargo de ello, en una zona de productos exportables, el agricultor medio no tiene aún derecho a pensar en la posibilidad de mecanizar su afán y sigue lentamente con el pie desnudo trabajando por el bien de la patria que no ha revertido en organización económica, para él, la vitalidad que ha substraído de la entraña misma de la Patria que pisa.”

No hemos tenido otro Mandatario que haya escuchado con atención los reclamos de un sector que desde hace más de dos siglos contribuye a la economía del Estado.

En otro espacio del discurso dijo: “Denunciamos con vehemencia la necesidad de revisar exhaustivamente la organización económica de la cafeticultura, porque requiere saneamiento, para dar preeminencia al productor que, con otros, es propiciador indudable e inequívoco de la vitalidad de la pobreza de la Nación. Hasta esta fecha han pasado varios sexenios y los recursos destinados al campo se quedan envueltos en el seno de la burocracia.

Los planteamientos fueron entregados personalmente al mandatario de México por parte del alcalde; para que finalmente en la despedida se dieran abrazos y apretones de mano con la promesa de revisar la situación del campo específicamente en las Altas Montañas.