5 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO


LA RUTA DEL CAFÉ


Quedó documentado que su ingreso a la República Mexicana lo hizo por distintas rutas, siendo el Puerto de Veracruz una de ellas y de ese punto se fue extendiendo por algunas regiones montañosas del Estado y desde ahí se posicionó de Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Estado de México. La fama de su aroma y sabor lo llevaron por tierras cuyo clima se dice no ser aptos para producirlo por su altura, sin embargo, también en Tabasco y Yucatán, apuestan a sus cafetales.

Repasando a Williams Ukers, descubrimos que en 1808 las primeras matas de cafeto fueron plantadas en Coatepec, convirtiéndola en un área prospera y con capacidad de producir para exportar. Durante la administración del general Don Porfirio Díaz, el auge del aromático alcanzó un lugar importante por su precio en el mercado internacional. Esto se debió al gran apoyo para los inversionistas extranjeros con la ley de deslinde y colonización de tierras.

Para Huatusco el crecimiento productivo significó la creación de una fortaleza económico-social que perduró durante muchos años. La alta burguesía mexicana se encargó de popularizar el consumo de café en los restaurantes y en el hogar de empresarios, artistas, intelectuales y burócratas del gobierno federal y estatal. La bebida obtenida de una cereza, se metió a la competencia con el consumo de chocolate, te, atole y hasta pulque.

Las primeras tiendas expendedoras de café, eran atendidas por ciudadanos franceses e italianos. En establecimientos dedicados a la venta de licor, nieves o fondas, donde se entretenían jugando dominó, ajedrez, cartas o billar. Después se convirtió en sitio adecuado para leer periódicos o revistas, escribir todo tipo de artículos y poemas. Además, se transformó en centro de reunión para personas dedicadas al comercio a la política y otras actividades.

Cabe hacer mención qué en el año de 1956, el sector cafetalero sufrió la crisis más severa del siglo. Los precios que se cotizan en la bolsa de valores de Londres, se desplomaron de una manera criminal. Nadie quería ni regalado el grano, por lo que, el fruto se quedaba en la mata y por esa razón se dice que surgió la plaga denominada roya. La decepción ocupaba la mente de los pequeños y grandes propietarios que junto a ejidatarios perdieron parte de su fuente de ingresos.

Con la finalidad de afrontar la situación caótica, la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material y el H. Ayuntamiento presidido por el Doctor Luis Vega y Gómez, en el año de 1959, organizaron la Primera Feria del Café. La ciudadanía de la región y los Estados cafetaleros, respondieron copiosamente a la invitación en donde comprobaron y confirmaron la excelencia de la rubiácea, siendo testigo el Gobernador veracruzano, Licenciado Antonio M. Quirazco, quien asistió acompañado de funcionarios de su gobierno.

Para recaudar fondos los organizadores presentaron a dos guapas candidatas con el fin competir por el título de reina. Ninguna quedaba atrás, ambas eran muy agraciadas y hermosas, Norma Páez Avendaño atrajo la voluntad de los descendientes de italianos que, con gusto aportaron sus donativos a favor. Sin embargo, Elsa Domeneghi, cautivaba por su corte esbelto. A sus 16 años lucía unos ojazos azules de tono brillante. El concurso fue muy competido, llegó por fin el día del cómputo final, para el efecto se instaló un foro en al Parque Zaragoza.

Con la plaza llena de entusiastas ciudadanos, dio inicio el conteo de votos y las porras no paraban de gritar unos por Elsa, otros con Norma. El festival tuvo una aceptación unánime, ya que, además de la coronación de Elsa 1ª en un baile animado y estrepitoso, se apreciaron actos culturales, sin faltar la venta de garnachas y antojitos mexicanos.