7 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

UNA CURVA PROLONGADA.

En este México de fuertes contradicciones ideológicas entre sectores claves para el fortalecimiento de la economía, cabe la idea de recompensarlo con un análisis profundo, riguroso, serio, maduro y realista.

Los problemas nacionales esperan una propuesta razonable, justa y equitativa, que tenga como principio la unidad de todos y que se respete la jerarquía de los actores que integran los poderes de la nación.

Un misterioso virus ha puesto al mundo en contra de la pared, sus efectos inmediatos son el escenario de una crisis profunda, en donde se verán afectadas todas las ramas industriales que mueven los capitales y las fuerzas productivas de los cinco continentes.

Nadie puede vanagloriarse por haber obtenido beneficios a costa de esta pandemia, la verdad es que la paralización social, engloba una interminable lista de quebrantos financieros imposible de recuperar a corto o mediano plazo. 

Es una confrontación en contra de un enemigo letal, nos advierten profesionistas consagrados al estudio de los fenómenos complejos como el que estamos padeciendo. Puede que tengan razón, haciendo una comparación con los estragos que dejó la segunda guerra mundial que inició en 1939, y que duró seis años un día. Participaron 21 naciones, se contabilizaron 72 millones seiscientos mil muertos.

En un final trágico, la bomba atómica soltada en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki que aniquiló a 250 mil civiles en 1945, fue factor decisivo para negociar la paz.

Ahora es distinto, las estrategias en marcha son el uso de técnicas sofisticadas bajo la dirección de especialistas en epidemiología y que se controlan bajo un esquema integrado por médicos de distintas especialidades con el fin de crear la vacuna o la medicina capaz de combatir el contagio. Mientras la están conteniendo dentro de lo posible, atendiendo a los enfermos que requieren hospitalización.

Desde un principio fuimos advertidos para que nos preparáramos en esta lucha contra una bacteria difícil de centralizar. Cada familia es un frente de batalla que se tenía que haber armado con los elementos recomendados.

Los primeros pasos se ajustaron con el fin de guardar sana distancia entre las personas. La lejana cercanía entre cuerpos garantiza interrumpir la cadena de infección viral. Lavarse las manos se convirtió en el centro de discusiones, porque no existe la costumbre en algunas comunidades para realizar esta práctica, además de que, el vital líquido escasea en algunos puntos de la población.

La escoba, el trapeador, el cloro, el alcohol, el cubrebocas, el gel y otros desinfectantes se convirtieron en eficaces aliados de un conglomerado que observaba con tristeza el cierre de comercios, empresas, playas y balnearios para la recreación, gimnasios, cantinas y restaurantes. Todos ellos forman parte del sustento diario para una cantidad significativa de trabajadores. Los cálculos para volver a la nueva normalidad, está causando controversia por la responsabilidad que habrán de asumir los gobiernos de cada nación.        

Lo primero en el rol cotidiano son los cambios en las normas esenciales de la gente, ahora el saludo será a la distancia, sin beso ni apapacho. Las visitas a familiares y amigos tendrán que hacerse de manera virtual o solamente si son necesarias, las fiestas y conmemoraciones religiosas tendrán que esperar.

Sin embargo, las manifestaciones pacíficas y violentas, no dejan de suscitarse todos los días. Así como los hechos delictivos que nos aterroriza pensar que a la delincuencia no le importa el estado de emergencia prevaleciente.