7 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO


EL TARIMORENSE QUE SE QUEDÓ


Creyó Gonzalo de Sandoval que en esta zona había filones de minerales para explotarlos. Lo que buscaba el ambicioso aventurero español era oro, ya que así se lo aseguraron otros conquistadores que habían observado las prendas que colgaban del pecho y brazo de los emperadores aztecas, así como sacerdotes e integrantes de la realeza. A él tocó la encomienda de Huatusco, que consistió en el repartimiento de tierras junto con indios que eran propietarios legítimos.

Al no encontrar el sueño en tierras del gran Señorío Cuautochca que le proporcionara los medios fáciles para acumular riqueza en abundancia. Pronto entendió que esta comunidad era un centro importante, ubicado geográficamente a la altura de grandes montañas, comprendiendo un amplio territorio que empieza a extenderse en los orígenes del volcán Citlaltepec, hasta colindar con las costas del Golfo de México. Principales atributos para que se designara cabecera del corregimiento.

Con esa categoría llegaron para residir empleados de la nueva administración, así como el Cura de Indios que traían a sus familiares, servidumbre y amigos para integrarse definitivamente en la población. Todos ellos conformaron lo que se clasificó como “gente de razón”. Esto con el fin de distinguirlos de la raza originaria que en los años posteriores tuvo que reconocer un crecimiento relevante cuyo peso transformó las estructuras económicas y sociales de la comarca.

La historia de la humanidad encierra grandes sorpresas ya que, durante los siglos posteriores, ingresaron incontables migrantes que vinieron con la intención de sumarse al trabajo creativo y productivo en la zona. Entre los muchos que llegaron con esa actitud, seleccionamos a un ciudadano joven cuya edad se podía calcular en 27 años máximo, destinado con una misión que habría de desempeñar con perseverancia y honradez durante toda su vida.

Miguel Montalvo Martínez egresó en el año de 1951 de la Escuela Nacional de Agricultura, creada para el desarrollo del medio rural y que, a partir de 1974, siendo Presidente de la República don Luis Echeverría Álvarez, pasó a denominarse Universidad Autónoma de Chapingo. Como ingeniero Agrónomo especializado en Fitotecnia. Originario del Municipio de Tarimoro, Guanajuato. Que quiere decir lugar de los sauces, es una comunidad originalmente fundada por la raza otomí y posteriormente sometido por los tarascos.

Considerado como un buen alumno por su historial académico, descendiente de familia dedicada al campo, no tuvo ningún inconveniente para ser enviado a la Ciudad de Xalapa adonde recibió un curso teórico-práctico sobre el cultivo de la planta del cafeto. Concluyendo con la organización de la Comisión Nacional del Café, se le encomendó trasladarse a Huatusco para desempeñarse como instructor de una actividad que por falta de tecnología se encontraba estancada.

Las circunstancias en el medio eran críticas, debido al desconocimiento de métodos de renovación y abono de cafetales para que hubiese mayores rendimientos. Las fincas estaban en un estado lamentable, con un promedio de cosecha de 34.5 kilogramos por hectárea. A partir de esa etapa, cambió la variedad, de criollo a típico nacional y se establecieron viveros. Se creó una nueva dinámica de fertilización y comenzó a rendir frutos a mediano plazo. Inclusive, observó que, el mejor café se cosecha en las grandes laderas que componen las barrancas, asegurando que, a mayor altura, mejor calidad.

Casado en 1960 con doña Clotilde Toss, hoy vive retirado con una bien merecida pensión y la tranquilidad que le da el haber participado como servidor público en el Instituto Mexicano del Café, siendo pieza fundamental para el mejoramiento del cultivo y uno de los Maestros colaboradores sin salario de la creación de la Escuela Bachilleres Huatusco.