29 noviembre 2022

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ROBERTO GARCÍA JUSTO

HUATUSCO DE CHICUELLAR: ¿POR QUE?

Hay fechas que debemos tener presente, como por ejemplo aquella en la que se decretó oficialmente que a esta Ciudad se le agregara el apellido de Don Agustín Chicuellar.

Una decisión muy acertada en virtud de que se reconoce el mérito a un hombre de orígenes indígenas que lucho con mucha honestidad, durante muchos años, para realizar las negociaciones pertinentes y se obtuviera la propiedad de la tierra, tanto aquí como en Totutla, Axocuapán, Sochiapa y Tenampa.

El día de su nacimiento no es precisa, pero se tiene registrado que don Agustín Chicuellar Beristaín nació en el año de 1801 (1802). “habiendo demostrado desde niño la clara inteligencia y los nobles sentimientos que más tarde, siendo ya hombre, innumerables ocasiones lo llevaron a resolver las frecuentes dificultades surgidas entre los indígenas, criollos y españoles residentes.

En la escuela municipal aprendió a leer, escribir y contar y a los 15 o 16 años de edad lo iniciaron sus padres en las labores del campo.

Quizá en la tranquilidad de esa vida, de amor con la madre más hermosa, nutrió el pensamiento de arrancar la tierra de manos avaras, para fundar la prosperidad de estos lugares. Ya que, que los habitantes eran arrendatarios de D. Juan Díaz de Ceballos, vecino de Tehuacán Puebla, quién necesitaba venderlas y las propuso a tres de los más acaudalados que se dedicaban al agio”.

(Ismael Sehara) Los cuatro mil arrendatarios se enteraron del riesgo que corrían ante la posibilidad de perder el sitio donde vivían, cosechando y cuidando el ganado. Venciendo dificultados don Agustín creó lo que denominaron Sociedad Agrícola Huatusqueña, que le otorgó el poder para negociar a nombre de ellos, la compra del terreno.

Los viajes que realizó se volvieron constantes de esta localidad a Puebla y Xalapa; durante diez años, habían perfeccionado el contrato, así como el deslinde del solar que era demasiado abrupto.

Se hizo la compra por veinte mil pesos en 1854 y el reparto se realizó durante 1865-1866. Este fue uno de los hechos más relevantes para la historia de la zona, que se convirtió en el inicio de los movimientos que tienen que ver con el reclamo de la tierra y dio origen al estallido de la Revolución Mexicana en 1910.

Sin embargo, tiempo después, se publicó en un periódico la versión de que don Agustín era un corredor de los condes de Ceballos, por lo tanto, esto sirvió para consolidar el latifundio de don Jesús Páez.

Y, por otro lado, se decía que uno de sus hijos, dio la ubicación del coronel Francisco Marrero para que los franceses lo asesinaran en Tlaxopan.

Revisado lo anterior, el “Boletín Municipal” de agosto de 1905, tituló un artículo como “El Pensamiento”, dando detalles de la asamblea de la SAH, celebrada el día 11 de ese mes. “…tomó la palabra el C. Páez y propuso que al reglamento que se va a discutir para el manejo futuro de la junta permanente, se le aumentara el artículo siguiente: considerando justo esta junta comisionada proporcionar una retribución al C. Agustín Chicuellar, para compensarle en parte sus trabajos y afanes, como principal promovedor de la compra de estos terrenos tan útil y ventajosa a este vecindario.

Acordó en sesión de hoy que, verificada la compra el C. Chicuellar y sus hijos legítimos, quedarán exentos de contribuir para ella y disfrutarán por toda su vida de los terrenos que necesiten para las labores y ganados de su propiedad”.

Al enterarse el C. Chicuellar, se opuso a ser beneficiado de esa manera, dijo que se vería expuesto a la crítica, ya que se creería que los pasos dados y el interés mostrado lo había hecho con el doble propósito de salir favorecido él y su familia, dando las más expresivas gracias, pues su delicadeza no le permitía aceptar semejante favor.

El acta final fue firmada por el secretario, Mateo Rebolledo, presidente, Marcos Páez, así como por José Ignacio Álvarez, Ildefonso Sosol y Manuel Acebo. Con humildad demostró que servir a la comunidad es más importante que recibir bienes materiales.