5 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO

SANTA CECILIA Y EL TEPONAXTLE


El templo de Santa Cecilia, es el sitio donde los conquistadores españoles clavaron la cruz para sepultar al Teocalli, sagrado recinto donde adoraban a sus dioses los naturales.

Se convirtió en un símbolo de la Ciudad debido a que representa la historia en todas sus facetas, es decir, desde la llegada de los europeos hasta la Revolución Mexicana. Ya que, por ahí desfilaron aquellos que buscaban refugio espiritual y material. Ocasionando un severo abandono y retraso para su construcción.

Para una mayor comprensión, les diremos que el Teponaxtle es un raro instrumento musical usado por el pueblo indígena en ceremonias importantes.

Está hecho de una sola pieza de madera especial de color negro, por su forma cilíndrica de aproximadamente cincuenta centímetros, se siente ligero y los extremos cubiertos con cuero, con un vacío en el centro.

Por encima se apreciaban unas ranuras en forma de dos lengüetas que, al ser tocados con una baqueta de sauco, produce un sonido vibrante. Que se escuchaba hasta las faldas del Citlaltepec.

Cabe agregar que el Teopixque, sacerdote y jefe del señorío Cuautochca, que había elegido el lugar para construir el centro ceremonial para adorar a Quetzalcoatl, antes de su muerte reunió a los principales cabecillas de la comunidad para advertirles que, si fuese profanado el sitio sin importar el tiempo en que se hiciere, no volverá a levantarse otro que sea perdurable. Y así había sido hasta que hubo un acuerdo entre Municipio e iglesia para consumar el proyecto.

Después de permanecer algunos años cerrado para la visita y celebración de actos religiosos, todo indica que se realizó un verdadero trabajo de reconstrucción que pone en alto el espíritu restaurador de los monumentos históricos de las autoridades civiles y eclesiásticas de esta localidad. Es más, nadie imaginaba que se recuperaría sin alterar su fachada principal, un edificio abandonado y afectado por fenómenos naturales y humanos que cimbraron el ex cantón, durante siglos pasados.

Al fin llegó el 4 de abril de 2019 para que nuevamente se escucharan las doce campanadas en el reloj suizo que se instaló en el año de 1900. Una pieza única de la tecnología que, en aquella ocasión marcó el inicio de una época muy conflictiva para la región cafetalera que, como todo el país, sufrió los estragos de la Revolución Mexicana.

Desde los cuatro puntos cardinales se puede observar la torre majestuosa con una tonalidad color amarillo mesclado con blanco, que son los tintes oficiales de la bandera del Vaticano.

En su estilo narrativo, el profesor Ismael Sehara dice que, en mayo de 1865, visitó Huatusco el Emperador de México, Maximiliano de Habsburgo que, entre otras actividades de su encargo, se dedicó a recorrer la provincia mexicana.

Los alcaldes de los siete municipios del ex Cantón, lo fueron a esperar como a dos kilómetros de la entrada de la Villa. Era tanto el entusiasmo de conocer a tan notable personaje que, los de la Santa Cruz sacaron de su recinto el teponaxtle para darle solemnidad al evento.

Fueron marchado detrás de un brioso caballo dorado, que S.M. montaba, y al que llamaba orispelo. Tocaban como si lo hicieran frente a las divinidades veneradas en las fiestas sagradas.

Muchos aseguran que, a partir de aquel evento, el artefacto místico dejó de sonar con la dulzura de las aves, sin el dinamismo de su poderío legendario. Misteriosamente se cayó de la torre, sufriendo severas rajaduras, por lo que, permaneció callado, hasta que volvió nuevamente a emocionarnos con sus notas.