5 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO

UN TEATRO HISTÓRICO

Cuando se evocan recuerdos de tiempos ya pasados, existen antecedentes de la presencia de hogares habitados por emigrantes españoles, alemanes, italianos, estadounidenses, árabes y un suizo en esta localidad.

La cercanía con el Puerto de Veracruz, nos ubica como el lugar donde las embarcaciones venidas de Europa, desembarcan a unos pasajeros ávidos de conocer, descubrir y admirar el paisaje con el propósito de iniciar una nueva vida.

Los recién llegados no sufren los efectos que causa el desconocimiento del lenguaje, la comida, el trato social o las actividades a que se dedican sus paisanos. Eran recibidos por los que ya tenían años de radicar en el país, el objetivo consiste en consolidar un beneficio económico basado en la creación de establecimientos comerciales y empresas que les proporcionen los bienes económicos en regiones susceptibles de desarrollo.

Durante muchos años, la amplia zona agrícola se dedicaba a la producción de grandes cantidades de caña de azúcar, tabaco, maíz y ganado. Y a finales del siglo XIX, se introdujo el cultivo de café, una planta que se posesionó del campo, por lo que, al final de esa etapa, formaba parte de la riqueza de una elite identificada con el régimen porfiriano.

Creando las condiciones necesarias para el crecimiento cultural de la sociedad. Prudencio Solleiro Negrete, pertenecía a este grupo de ciudadanos acaudalados que impulsaron la creación de obras con arquitectura de estilo novedoso para el solar huatusqueño.

El nivel educativo lo adquirió en su natal Puerto de Vigo, España, su visión por el arte lo orientó para elegir el sitio más apropiado para que, con recursos propios, construir el Teatro que lleva su apellido, siendo en la actualidad una carta de presentación para los que visitan esta Ciudad.

Se calcula que la fecha de inauguración fue 1890 y a partir de ese momento se convirtió en el centro del espectáculo donde se contrataron empresas, principalmente españolas. Ellas se encargaron de traer artistas de nivel internacional.

La maestra Enriqueta Sehara en sus aportaciones poéticas se refiere a la Soprano, Chalía Herrera, el tenor Michelle Sigaldi y el barítono, Torres Ovando, originaria de Matanzas, Cuba, llegó a México después de haber actuado en Filadelfia, nueva York e Italia, protagonizando los roles de la Traviata y la Tosca.

La Cupletista y cantante de zarzuela, Luisa Bonoris, quién era respaldada por la crítica periodística, “Constituye un caso extraordinario, un ejemplo sinigual. Aparte de sus cualidades y aptitudes que de maravilla corresponde a su firme y decidida vocación artística.

Cuenta con una aplicación sin desmayo, una perseverancia heroica y una voluntad bastante capaz para atacar todas las dificultades y bastante feliz para obtener todos los éxitos”.

La compañía de marionetas más excepcionales del siglo XVIII, “Rosete Aranda,” estaba integrada por los hermanos Julián, Hermenegildo, María de la Luz y Buenaventura. Su calidad fue elogiada por el licenciado Benito Juárez García, Presidente de nuestro País, mismo que los invitó a presentar su espectáculo en Palacio Nacional.

También Emilio Arrieta, ofreció la obra lírica, Marina, popularizada en España por sus sucesivas representaciones. Mario Talavera un gran compositor, interprete y arreglista Xalapeño, egresado del Conservatorio Nacional de Música, por su calidad artística fue invitado al Carnegie Hall de los EEUU.

Tata Nacho, un oaxaqueño que deleitó al auditorio con sus creaciones, como “serenata ranchera”. «Que si, que no”. “La borrachita”, entre otras tantas. La lista es enorme, la iremos descubriendo poco a poco. Sesenta y nueve años transcurrieron hasta el fatídico 10 de agosto de 1959 día en que la autoridad estatal ordenó su clausura por encontrarse en malas condiciones, lo que representaba un peligro para el público.

Después de veinte años y con el sello de una remodelación, en 1999, volvió a abrir sus puertas. Pero cambió su programación.