29 noviembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

EL ÚLTIMO DESEO DE DON PORFIRIO

Era una tarde esplendorosa de invierno, las ruedas del trenecito se resistían para avanzar sobre las rígidas vías, tal y como era su costumbre.

Sus contados ocupantes asomaban sus rostros tristes por las ventanillas como si lo que sucedía formara parte de un sueño de tantos, presintiendo el ocaso de una aventura que duró más de cincuenta años. Y que jamás se repetiría en la historia de los pueblos por donde pasaba.

En la mente de las comunidades quedan las huellas labradas por el ruido de su máquina, que se mostraba descorazonada, melancólica y triste. Corría indiferente por las abruptas barrancas del Jamapa, portando en su alma de hierro las notas de las internacionales “golondrinas” que los niños de la Escuela “Nicolás Bravo” de Coscomatepec, entonaron entre sollozos y abrazos, en señal de despedida.

El primero de diciembre de mil novecientos cincuenta y tres se despidió para siempre el intrépido “Huatusquito”, cerrando un ciclo de apoyo al transporte y a la economía regional.

Con ello se llevó a su Conductor y Auditor, Francisco Carballido de la Lanza, padre del famoso dramaturgo, Emilio Carballido. Además del mensajero del carro exprés, Luis Albrech.

El fogonero Domingo García y el garrotero, mejor conocido como el chino Chen. Las causas de este episodio lastimoso, se debió a la construcción de la carretera Córdoba- Conejos, conectando a Fortín, Chocamán, Coscomatepec y Huatusco, inaugurada en 1950.

Por rapidez le dieron preferencia a los autobuses que sustituyeron al trenecito que al llegar al puente lanzaba un silbido que perforaba el silencio de la zona cañera y cafetalera. Así era de potente esta maravillosa máquina de calderas asfixiantes y humeantes chimeneas.

En el año de 1890, siendo presidente de la República Mexicana don Porfirio Díaz, concesionó a don Ignacio Canseco y Asociados el proyecto de un ramal del ferrocarril mexicano que comunicaría a Orizaba-Córdoba y Huatusco.

Como responsable de la obra se nombró al capitán Porfirio Díaz Jr. Y los ingenieros Armando Santa Cruz y Alberto Herrera. Los problemas se complicaron por lo escabroso de los cerros y complejidad de las barrancas.

Por esos motivos se decidió hacer los 32 kilómetros de vía más angosta, hasta Coscomatepec, ya que el costo era superior a lo calculado.

Por lo que, entró en funciones en 1902, se asegura que durante medio siglo estuvo al servicio de la comunidad de las altas montañas y sus alrededores.

Un recuerdo en el infinito que nos lleva a encumbrar la grandeza de una civilización que cumplió con ejemplar puntualidad el reto de grandes tareas que a la fecha debemos destacar.