5 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

LA EPOCA DE ORO DEL DULCE NATURAL

A mediados del siglo XX, pasó por esta localidad un individuo que dejó sus impresiones de lo que descubrió en aquella época de relativa tranquilidad en el territorio cafetalero. Para empezar su narración dice que abordó el transporte en Coscomatepec, ahí estaban los arrieros ofreciendo sus servicios, le recomendaron que escogiera la bestia más robusta, ya que el camino era muy quebradizo, de barrancas arboladas, arroyos y peñascos.

No se equivocó, fueron aproximadamente cuatro horas de sufrir las sacudidas sobre la montura que a veces caminaba, otra trotaba por el camino, hasta que se paraba en algún claro del bosque para recobrar el aliento. Ya relajado observamos un paisaje de admirables cerros cubiertos de neblina que asemejaba bajar del cielo para tapar con su fresca capa toda la tierra y a los hombres que transitan por ella.

Sin perder un momento la curiosidad de novato, pronto nos encontramos en el centro de un pequeño mercado donde las mujeres y los hombres exponían sobre cajas de madera o en el suelo, canastos llenos de frijol, maíz, chile verde y seco. Era de admirar los manojos de verdura que ofrecían las indígenas que se distinguían por su falda negra con listones y huipil de colores diversos. Sus aretes se ajustaban al gusto dejando asomar sus pies descalzos.

 Con mucha sensatez saque la conclusión de que esta era una de tantas comunidades perdidas entre las nubes, formando parte de ellas y que solo las descubre la civilización que llega de otras tierras, con la finalidad de sacarla a la luz del mundo. Conservando la esencia de su grandeza espiritual, apoyada por la tradición y costumbre milenaria.

Confiado en la garantía que confiere el ambiente provinciano, disfruté de los dulces elaborado en casa por personas expertas en darle sabor a la fruta. En los quicios de las viviendas se apreciaban las vitrinas repletas de naranjas curtidas rellenas de coco, higos, guayabates, cocadas panelitas, trompadas, jamoncillos, calabaza, chilacayotes, bolitas de camotes y mostachones dorados, macarrones e infinidad de fruta cristalizada.

Durante varias décadas la industria de la golosina cumplió una misión importante para la economía del pueblo que aprovechaba la época de cosecha para refinar una atractiva variedad de manjares que degustaban niños, jóvenes y adultos. A partir del año de 1930 la maquinaria humana arrasó con chirimoyos, tesguates, guayabos y matorrales de zarzamora.  Quedó enterrado el patrimonio natural bajo el crecimiento poblacional que avanza silenciosamente por los cuatro puntos cardinales.

El carbón, la leña y el petróleo fueron sustituido por la gasolina y el gas. Aumentan cada día los vehículos automotores, haciendo insuficiente la carretera que comunica con Córdoba, Xalapa y Veracruz. Las actividades artesanales son substituidas por la introducción silenciosa de mercancía fabricada en otros centros industriales. Es la consolidación del internet y la telefonía celular, sería interesante adivinar hasta dónde llegaremos cuando nuestra mente está enfocada en las redes sociales.