7 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

LA GUADALUPANA, SEMBRADORA DE SALUD.

En un cálido amanece, la ciudad se despertó sobresaltada por el constante repiqueteo de las campanas que, con gran estruendo esparcían el golpeteo del badajo invitando a compartir la armoniosa melodía del católico versado por una costumbre inculcada hace ya más de quinientos años. Para alimentar el inquieto espíritu, se forjaron las indestructibles estructuras de una religión que conduce a una multitud de creyentes a reflexionar.

No estamos ajenos a los grandes acontecimientos internacionales, ya que, hemos sido partícipes de extraordinarios sucesos que han conmovido al mundo. En una estricta revisión de hechos, contamos con un antecedente marcado por el capitán Gonzalo de Sandoval que vino a este cacicato en 1522 a conquistar a los cuauhtochcas. De la mano de un destacado clérigo apellidado Aguilar, seleccionado por ser verdadero servidor de la iglesia.

Soldado y religioso enviados de Castilla y León implementaron una estrategia con grandes resultados, debido a que con ellos se introdujeron las teorías y descubrimientos del universo más avanzadas. Los conocimientos teológicos notables del continente europeo, incubaron masivamente en el territorio que, a pesar de la resistencia férrea y valerosa se subordinó, incorporándose a esas teorías que cambiaron la ruta de nuestra idiosincrasia.

Ellos con las interpretaciones del conocimiento humano llamaron civilización a la nueva estructura social, el pueblo de México la consideró vasallaje; luego tuvieron el valor de bautizarnos como indígenas, y nosotros los catalogamos con el derecho que nos asistía, “gachupines”. Palabra despectiva que refleja el resentimiento por el trato desigual que daban las autoridades a los nacidos aquí con respecto a los de España.

Para los habitantes de la región cafetalera, cañera y ganadera, el tema fundamental es la celebración de las fiestas católicas. A partir de ese entorno se levanta un catálogo nutrido de eventos que tienen como punto de convergencia el Templo de San Antonio de Padua. Un centro de veneración que, desde el siglo pasado, atrae a una muchedumbre ansiosa que camina lo necesario para hacer acto de presencia en estas fechas escogida para la oración y la meditación.

Manifestó el Cura Enrique S. Trejo y Domínguez, (qepd) el “pregonero del amor”, “es preferible que desde pequeños se enseñe a los niños a conocer la verdad, que en su tierna inocencia empiecen a adorar a Dios, para cuando sean mayores tengan una vida grata al frente de la familia”. Con mucho entusiasmo realizaba los preparativos para oficiar la misa que culminaba con una ceremonia concurrida y llena de fe y esperanza.

Es preciso recordar que hace cinco años se inauguró en el cerro de Guadalupe la figura representativa de la “Morenita”. Su dimensión es de gran tamaño, ya que mide 30 metros y está fabricada con fibra de vidrio. Su traslado por carretera desde el Estado de México fue una verdadera odisea, por lo voluminoso, esto se logró debido a las maniobrar del conductor y sus ayudantes que demostraron mucha experiencia en esta misión. Una vez que arribó a esta ciudad se mantuvo tirada, a la intemperie por muchos meses.

Afortunadamente sus patrocinadores no perdieron la calma ante las críticas y con el apoyo de los católicos de la región la subieron hasta la cúspide de la diminuta montaña. Teniendo que rebajar paredones y podar algunos árboles. Se dice que costo un millón doscientos cincuenta mil pesos, mismos que se recabaron con aportaciones de generosos huatusqueños que ahora ven con orgullo el resultado de su cooperación.