7 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

LOS ZAPATISTAS FRACASARON EN HUATUSCO.

De acuerdo con los documentos consultados, los revolucionarios del “caudillo del sur” don Emiliano Zapata, no construyeron una base de dominio territorial en esta región cafetalera. Sus unidades de control militar que operaban como milicias o comandos integrado por una mayoría de campesinos quedaron en el intento. Todos ellos se mantenían con los bienes que obtenían de los saqueos a las haciendas de los ricos o por aportaciones voluntarias.

Triste y doloroso resultó para los huatusqueños el fusilamiento del comisionado que envió el “Atila del Sur” para inspeccionar las condiciones geográficas de la zona y construir un centro de operaciones. Después de un cuartelazo, la Presidencia de la República estaba en manos de don Victoriano Huerta, por lo tanto, resguardaban este sitio soldados que obedecían su instinto criminal. Por un error el coronel zapatista Juan L. Jiménez fue aprehendido y encarcelado, acusado de ser enemigo del régimen.

Por la mañana lo entregaron a los rurales que lo maniataron de manos con una cuerda y lo condujeron caminando por la calle nueve hasta el Panteón Municipal. Jamás en la historia de este municipio se había dado el caso donde un reo es trasladado vivo para acribillarlo y enterrarlo. Mujeres y hombres rezaban, lloraban, pidiendo el indulto. No hubo clemencia para este revolucionario que entregó su vida al grito de viva zapata, viva Madero.    

Posteriormente, intentaron tomar la ciudad de Huatusco un catorce de enero de 1914, la caballería la integraban no más de cincuenta hombres que habían recorrido una distancia considerable para conseguir el objetivo. Era la táctica difundida por los estrategas del movimiento. Cuando se planeaba realizar un ataque mayor, se reunían varias guerrillas bajo un solo mando. Terminada la operación se retiraban a sus zonas de influencia.  

La gente estaba temerosa por la forma en que se comportaban los soldados de los distintos bandos en pugna que decían luchar contra la injusticia. Entraron por el poniente, lugar donde se localiza la Alameda Chicuellar. Sus detonaciones y gritos llegaron hasta el cuartel que resguardaba el ejército constitucionalista defensores del gobierno de don Venustiano Carranza. Ubicado a un costado del Templo de San Antonio de Padua, predio que hoy ocupa el Jardín de Niños “Rujiro Zúñiga”.

Arribaron hasta los límites con el Hospital “Darío Méndez Lima”, las casas que encontraron por su paso, fueron quemadas, sus habitantes salieron huyendo ante la balacera. Ahí se decidió el corto combaste, los carrancistas arremetieron contra los zapatistas, persiguiéndolos y desalentándolos, huyeron sin lograr el propósito de tomar esta localidad en disputa. La retirada fue muy comentada por la población que se mantenía al margen del conflicto. Por esa razón el grito de “tierra y libertad” solo se conoció por los medios de comunicación.