5 diciembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

LA POZA DE CITLALCUAPA.

(Poza de la estrella)

Los adultos de esta localidad desfilan silenciosamente al paraíso eterno de lo desconocido, el lugar donde descansan por siglos que han de contarse uno tras otro, de hoy en adelante. Lamentablemente la ciudad pierde a estos símbolos portadores de conocimientos adquiridos por la experiencia de sus antepasados que procuraron encadenarse a los nuevos pensamientos de la sociedad.

Así como ellos abandonan el medio que los cobijó durante el tiempo que duró su presencia física, la naturaleza se está transformando en la medida que el hombre avanza en un vertiginoso crecimiento tecnológico y humano. Es claro para nuestro entendimiento que, cada vez se presta mayor atención a los entretenimientos mentales y artículos novedosos que ponen a la venta los almacenes a que, volteemos hacía la naturaleza que limita su superficie sensiblemente.   

Todavía en el año de 1950, la impetuosa juventud del ex Cantón Huatusqueño, presumía y disfrutaba las delicias de la Poza Citlalcuapa. Un remanso que reunía las características de un balneario labrado por las aguas del río de la Ventura. Frescas y cristalinas, siempre disponibles para que los varones realizaran acrobacias dignas de poner junto al marco de las narraciones propias de los barrios.

Creció el caserío en proporción a la contaminación de los arroyos, ese detalle lo detectaron los muchachos que, dejaron de asistir como lo hacían con regularidad. Entre tantas anécdotas contadas por los que alguna vez se emocionaron aprendiendo a nadar o tirarse de la roca que con curiosidad sobresalía en la orilla. Afirman que las aguas sucias y además otro suceso les prohibió para no concurrir como lo acostumbraban.

En aquel año de 1956 la palomilla reía entre bromas propias de su edad. Con alborozo observaban como Mundito Hernández, llamaba la atención por aventarse de la parte más alta de la peña. Con los brazos estirados hacia el frente, tomó vuelo y se arrojó al centro de la fosa en una maniobra perfecta. Todos esperaban que repuntara en la superficie, pero, pasaron los minutos y nada. Temiendo lo peor corrieron a pedir auxilio.

Llegaron personas del Honorable Ayuntamiento con la intención de rescatar el cuerpo del desaparecido en la profundidad, nada pudieron hacer, debido a que el niño de doce años se había desnucado. Aquí cabe hacer una referencia, el señor Mundo Hernández padre del menor, era una persona muy conocida en toda la región, debido a que por mucho tiempo trabajo en las oficinas del Palacio Municipal, ocupando distintos puestos administrativos.

 Para corroborar el relato, aún existe este contaminado espacio, rodeado de árboles y maleza, entre cerros se desliza como una serpiente silenciosa con ansias de llegar al mar, portando una carga de deshechos producto de los drenajes de la ciudad.

Nadie se atreve a repetir las hazañas que aún recuerdan los viejos habitantes de aquella época. El pasado también tiene su razón de ser en la mente de los ancianos.