29 noviembre 2022

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Desde Huatusco

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ROBERTO GARCÍA JUSTO.

LLORANDO POR LOS VIVOS.

Siete días de cuarentena y aún faltan veintitrés; los que llevan el cálculo se detienen y revisan la hora, hojean el calendario, recuenta las vueltas que dio en la cama, se pasa al sillón, a la mesa y a veces al baño. Como un velo que recorre por su mente, hace una reflexión que le aconseja, aún no es tiempo para desperdiciarlo en vanidades, así no se resuelve el motivo de la existencia. Lo recomendado se resume en pensar lo que viene adelante y eso sí merece ser analizado.  

Amanece como todas las mañanas, sol que brilla en la inmensidad del firmamento, calles libres de presencia humana, tardes apacibles que surcan por los rincones del territorio cafetalero. ¿Que nos indica todo esto ¿, significa que es hora de agradecer a nuestros padres el cuidado recibido durante la infancia, donde aprendimos a nutrir nuestro espíritu con las alegrías y las tormentas. Amparados en la seguridad y firmeza que ellos emanaban de la cabeza a los pies.       

Hace ya mucho tiempo este era un pueblo pequeño alejado de los centros comerciales y fabriles, por lo tanto, había pocas casas, separadas unas de otras se distinguían por sus patios poblados de árboles frutales.  Los barrios se conocían por alguna particularidad como “la hortaliza de Chárrez”, allá por la hoy avenida cinco y calle cuatro. “la primavera”, “doña Matilde Olazo”, “la luz”, “paso libre” entre tantos que los habitantes daban razón por las familias o la actividad a que se dedicaban.

Podemos considerar que la época romántica se construyó durante el periodo presidencial de don Porfirio Díaz, fue prolongado por treinta y cuatro años, en los que, las autoridades municipales forjaron una ciudad que emanaba un ambiente provinciano de especial bienestar que se convertía en la esencia de todos. Casonas construidas y amuebladas al estilo europeo, flores que se cultivaban en macetas y pianos que enternecían con sus notas.

Las calles empedradas hacían presumir que la modernidad se adueñó de una sociedad que demostró con su ejemplo que la riqueza es producto del trabajo y el ahorro y que a pesar del aislamiento y el olvido la visión va más allá de lo que podemos imaginar. Los acueductos para proveer agua y la instalación de una planta generadora de energía eléctrica, iniciaron esa carrera que hoy nos mantiene en la altura de los adelantos tecnológicos donde los cinco continentes se comunican, demostrando que no hay fronteras.