29 noviembre 2022

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Los fidecomisos: el anillo al dedo

Rafael Pérez Cárdenas

Cuando el Presidente dijo que la pandemia del Covid19 había caído al país como anillo al dedo por supuesto no se refería a las gravísimas consecuencias sanitarias y económicas que podría traer consigo, sino a la oportunidad que le abrió para desaparecer una serie de fideicomisos y hacerse de poco más de 250 mil millones de pesos de los que podrá disponer libremente, los necesite o no.

El pasado jueves, el Presidente publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación para extinguir a los fideicomisos públicos sin estructura orgánica y mandatos; justificó que los recursos que regresarán a la tesorería de la Federación tenían que desaparecer por mandato de ley, lo que nunca aclaró es qué pasará con todos los beneficiarios de esos programas.

Si bien es cierto que los fideicomisos se habían convertido en las “cajas chicas” o los “guardaditos” de muchas dependencias –ahí se refugiaban los recursos que no se ejercían pero que tampoco se querían devolver a la Secretaría de Hacienda-, ahora pasarán a formar una inmensa bolsa de recursos públicos a la entera discrecionalidad del Presidente.

Entre esos fideicomisos estaban el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), que tenía 10 mil millones de pesos hasta diciembre pasado; el extinto Seguro Popular, el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) con 11 mmp, y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, entre otros. También había fondos de retiro de los trabajadores de la SEP, para desarrollo de producción minera, pensiones de jubilados de Banobras, Conacyt y la Cultura, entre muchos otros.

En efecto, muchos de ellos operaban sin infraestructura –lo que facilitó su desaparición- sin embargo, había objetivos estratégicos como la atención de las emergencias en caso de desastres naturales –no quedarán recursos para atender siquiera una tormenta tropical- así como para el desarrollo de la investigación científica.

En el caso del gobierno federal, el Presidente decidió echar mano de esos recursos para corregir los desequilibrios en el Presupuesto luego de que el dinero del Fondo de Estabilización se redujo a la mitad. Hacia finales de año, podrían quedar sólo 30 mil millones de pesos de los 279 mil que dejó el gobierno anterior.

Contrario a su discurso, el dinero de los fideicomisos servirá para resolver los problemas estructurales del presente y no las herencias del pasado. A decir del propio López Obrador, los 250 mil millones de pesos disponibles serán para fortalecer los programas sociales, otorgar créditos para reactivar la economía, apoyar a Pemex ante la caída de los precios del petróleo, pagar una parte de la deuda pública y enfrentar la emergencia sanitaria. Sólo el Covid19 no es responsabilidad de su administración… hasta ahora.

Dicho de otra manera, busca conservar su base electoral, revertir los efectos de la recesión en el ingreso y el empleo, absorber una parte de las enormes pérdidas de Pemex durante 2019, pagar una parte de la deuda pública adquirida por su administración y por supuesto, comprar con urgencia todo lo que se dejó de adquirir al desmantelar el Seguro Popular. Los bienes de ayer son para remediar los males de hoy.

En Veracruz sí apoyarán a empresarios

Distinto a lo que se ha hecho en el tema de salud, el gobierno del estado ha tomado la iniciativa en materia económica para enfrentar el coronavirus. El viernes pasado, el Gobernador Cuitláhuac García publicó el decreto que concede facilidades administrativas a las micros, pequeñas y medianas empresas para que las declaraciones por el Impuesto a la Nómina correspondientes a los meses de abril y marzo, las realicen a partir del segundo semestre del año, con la condición de que mantengan su plantilla laboral

Los empresarios veracruzanos podrán acceder a este beneficio siempre y cuando conserven los empleos y eviten despido injustificados o con motivo de la emergencia sanitaria. De lo contrario, no tendrán derecho a recibirlo.

El decreto establece “que la base gravable total de las personas físicas o morales sujetas al pago de ese impuesto se integre de las remuneraciones de hasta 50 trabajadores o menos; que estén dados de alta en el Registro Estatal de Contribuyentes en materia de registro y control de obligaciones y al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales estatales al momento de recibir el beneficio, en relación al Impuesto Sobre Erogaciones por Remuneraciones al Trabajo Personal.”

La coyuntura reunió a los Secretarios de Finanzas, José Luis Lima Franco, y de Desarrollo Económico, Enrique Nachón, dos buenos técnicos dentro del gabinete. Han hecho una buena mancuerna y ha permitido al ex delegado del Infonavit ir ganando terreno en un equipo en el que no acababa de acomodarse.

Hoy serán los responsables de ejecutar el programa más importante del gobierno cuando pase la pandemia

Las del estribo…

  1. Una vez más, el Presidente ha acusado que el déficit de especialistas para enfrentar la epidemia del Covid19, “fue herencia del periodo neoliberal”; qué rápido se olvidó de los cientos de médicos y enfermeras que fueron echados a la calle con la desaparición del Seguro Popular y la creación del Insabi. Ahora hasta les quiere pagar por adelantado.
  2. Ayer el Presidente perdió una gran oportunidad de mostrar su liderazgo ante la pandemia. La gente quiere seguridad sanitaria y económica y no dio ninguna de las dos. A los burócratas los lastimó anunciando que les quitará el aguinaldo –algo contrario a la ley-; para los empresarios –ni los grandes ni los pequeños- no habrá nada; tendrán que sobrevivir solos. Ya veremos cómo reaccionan los mercados.