18 mayo 2022

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COLUMNA/ Desde Huatusco – Fiesta del pueblo

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ROBERTO GARCÍA JUSTO

FIESTA DEL PUEBLO

En Tlacotepec de Mejía, ya se realizaban los preparativos para recordar una gesta de destacada heroicidad, recogemos lo que el profesor Martín Cortina Carvajal, narró al respecto hace medio siglo. “En la calle principal de San Martín, Tlacotepec de Mejía, la más larga y la más ancha del pueblo, muchos caballos competirán y sus jinetes probarán sus habilidades para gobernarlos y descabezar gallos. Solo uno será el ganador y lo mismo para quienes sean derrotados se les premiará con baile y novillos, aquellos para la diversión y estos para un espléndido banquete.

La gente se disemina en todo el trayecto para presenciar el espectáculo, hay un punto de partida y opuestamente esta la meta, a una distancian de cien varas. A treinta hay un arco, de lo alto bajan unas cuerdas y en el extremo inferior cuelgan unos gallos con la cabeza hacia abajo. A todo galope si el jinete es hábil, cogerá por el cuello el ave y lo descabezará, los demás contrincantes lo seguirán para tocarle el cuerpo con la mano, si logran su objetivo, este tendrá que pagar la fiesta y si no los que lo intentaron la costearan para toda la concurrencia.

No hay nada perdido si no se cumple con la finalidad planteada, se forman otros grupos hasta terminar con los sacrificados animales. El juego se vuelve animado porque los que participan demuestran sus aptitudes personales y quienes lo ejecutan con atingencia reciben el aplauso y admiración de las damitas que adornan la tardeada. Entre los charros afamados se encuentra Antonino y su brioso corcel El Rosillo, cuando es su turno arranca y acelera el tropel, al aproximarse al objetivo le grita “arriba mi Rosillo”, casi vuela y salta, la tierra queda tinta en sangre. Una espantosa gritería los arropa.

Corren los demás llaneros tras él que ahora cruza los aires alardeando su velocidad, para que no lo alcancen y lo toquen. Al llegar a un enorme zanjón la voz de mando se escuchó claro y firme, “adentro mi Rosillo”, y al impulso de su dueño se avienta y cae del otro lado y sigue corriendo. Vuelve el rostro hacia atrás y observa que sus perseguidores formados la gritan: “has triunfado, regresa, costearemos la fiesta”. Todos lo aclaman, ya por la noche, principia el fandango. Esta es una de las más sonadas hazañas del hijo de Blanca Espuma, gloria de las Vegas de Paso Ancho. (M.C.C.)

Allá por el año de 1940, el Alcalde huatusqueño con el Síndico, Regidores, Escuelas y sociedad civil, preparaban una gran velada donde sobresalía el amor patrio. La noche del 15 de Septiembre los habitantes de la zona rural y la periferia, se aglomeraban en el Parque Zaragoza. Con el apoyo de un templete, se podía admirar la presentación de poesías, bailables y cantos alusivos a hechos históricos de la Independencia. Las estampas multicolores mantenían entretenida a la concurrencia bajo un ambiente de especial significación.

En el palco principal de palacio se ponía la campana, similar a la de Dolores Hidalgo, además de adornarlo con los colores patrios de la bandera mexicana y el escudo nacional. Llegada la hora precisa, el alcalde ondeaba el lábaro patrio y con mucha potencia lanzaba el grito que estremecía a la sociedad en su conjunto. Al termino de este acto, un ensordecedor tañer de campanas y cohetes asediaban el lugar. Se decía que era noche libre, por ese motivo los disparos de pistola y escopeta se escuchaban por todas partes. Sin esperarlo, las bebidas embriagantes se consumían sin precaución. Era natural que muchos salían heridos o en el peor de los casos, terminaban siendo velados. Ya no presenciaban el desfile del día siguiente.