18 mayo 2022

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COLUMNA/ Desde Huatusco – El gran Señorío

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ROBERTO GARCÍA JUSTO

EL GRAN SEÑORÍO

La cultura Cuauhtochca vivió su mejor época antes de la llegada de los españoles. Todo ese esplendor y florecimiento se fue borrando, así como parte importante de su cultura milenaria, al fundirse con la europea para que con esa unión naciera lo que conocimos posteriormente como “Colonialismo”. Después de trescientos años de dominio, tanto aquí como en toda Mesoamérica, no se pudo conservar el modo de producción de los pueblos originarios, punto fundamental para apropiarse de los centros culturales y productivos.

La alimentación tuvo un profundo cambio en la población indígena de la región, se nutrió la gastronomía de diversas especias, que son condimentos naturales que sirven para agregar a la comida. No obstante, el sometimiento, se puede rescatar la conservación de la chicatana, un platillo que está arraigado en la comunidad en general. Luego sigue el tlatonile, que se servía en las uniones matrimoniales, siendo el primer bocado que probaba la novia de manos de la suegra.

En mayor o menor grado aún se consume la flor de Izote, de xaxana, de palma camedor mejor conocida como tejepilote, el gasparito obtenida del árbol de quimite, la flor de calabaza y la que llaman chile de gato. A ellas se suma la yerba mora, los quelites, la verdolaga y la raíz de la mata del chayote a la que se le llama chayotextle. Las condiciones climatológicas de la zona de las altas montañas, sus encantos naturales de los alrededores, fueron un atractivo importante para que familias principalmente españolas escogieran este lugar para construir sus hogares.

Se impuso un nuevo modelo económico, político y social, desde la organización de la tenencia de la tierra. La resistencia de los naturales fue cediendo conforme avanzaba el nuevo régimen establecido y que se le reconocería como virreinato. “se formó entonces un cuerpo denominado Ayuntamiento, a la cabeza del cual se encontraba un alcalde, renovable por medio de elección cada año, tres regidores y un número variable de funcionarios inferiores entre los que estaban los antiguos topiles”.

En el interior de la población tuvo un gran desarrollo el trabajo artesanal, que en su momento vino a solventar las necesidades del mercado interno. Las familias formaban parte de la reactivación económica de la región, se instalaron talleres en el interior de las casas donde todos los miembros tomaban parte en la producción y con ello se satisfacían las aspiraciones que por derecho corresponde a la sociedad, transformando el área urbana hasta convertirlo en punto referente del comercio establecido.

Cada centro dedicado a la productividad estaba bien organizado por lo que, con eficiencia se confeccionaba ropa de vestir y de trabajo. Las zapaterías se distinguían por elaborar todo tipo de calzado. Nacieron las mueblerías que en su mayoría trabajaban la madera. La talabartería adquirió mucha fama por su creatividad, siendo preferidas por personas de otras localidades. Los utensilios para el hogar se fabricaban de lámina, cobre y hoja de lata. Además de las herrerías y las curtidurías, había refresquerías, cervecería, alcoholera y aguardiente de caña. Aparte de dulcerías, panaderías, carpinteros, herrería y una cerillera.

No fue la Guerra de independencia de 1810 o la Revolución de 1910 lo que definió impulsó el futuro de la región de las altas montañas. Esto se vino a concretar en 1948 con la inauguración de la carretera Huatusco-Conejos. Que nos unión con el mundo de la tecnología avanzada y pulverizó la industria artesanal interna.